Día de fiesta en Catalunya

El 9N: la cita con la democracia que los catalanes no quisieron perderse

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Voluntarios en una mesa de votación en Castellar del Vallès

Los primeros rayos de luz solar, a comienzos de un invierno que promete ser muy frio, han sorprendido a algunos catalanes haciendo cola para votar en los colegios y locales públicos que han servido como sede de las votaciones de este domingo. Con la mirada brillante de emoción y en compañía de toda su familia, como si de una celebración se tratara, mas de dos millones de catalanes y catalanas votaron hoy en las 1300 mesas instaladas para tal fin en todo el territorio. (Sólo en Barcelona votaron 1’200 mil personas).

La mayoría de los votantes madrugó, por lo que antes de que se abrieran los sitios de votación ya habían largas colas de espera, sobre todo en los pueblos pequeños donde en las horas de la tarde apenas habían votantes. Dentro de los colegios y locales habilitados todo era euforia, gente que no se conocía se saludaba y se felicitaba por este triunfo común. Los padres enseñaban a sus hijos la importancia de votar y los abuelos se acercaban a las urnas como temiendo que todo se desvaneciera en el aire, como si fuera un espejismo, incrédulos ante tanta maravilla. Tal vez sea una votación inútil, como la califica el diario El País en su portada de hoy, pero esta es la primera vez que la ciudadanía catalana puede expresar su voluntad respecto a sí misma. Esto es algo que debe celebrarse, sin duda.

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Mesa de votación en Castellar del Vallès

La logística de los lugares de votación estuvo a cargo de los mas de cuarenta mil voluntarios que se apuntaron para colaborar en el proceso. Como si de una votación tradicional se tratara, una parte de los voluntarios, que habían recibido formación previa, supervisaban el proceso y el resto ocupaban las mesas cumpliendo las labores de presidente de mesa y vocales. A la llegada a la mesa se verificaba la identidad del votante y se introducían sus datos en una base de datos centralizada con el fin de no replicar votos, luego se procedia a la votación. Después de la votación se invitaba al votante a firmar la denuncia internacional contra el gobierno español por atentar contra la libertad de expresión, denuncia que fue previamente firmada por personalidades como Desmond Tutu y Noam Chosmky y que el ejecutivo catalán hará llegara partir de mañana a organismos internacionales

A pesar de que se esperaba lo peor, la votación, que estuvo todo el tiempo amenazada por las denuncias hechas ante la fiscalía por los partidos UPyD, Plataforma por Catalunya, Sociedad Civil Catalana y el sindicato Manos Limpias, bajo el argumento de que con ella se estaba violando la ley, salió finalmente adelante. Aunque se temía que por orden judicial se llegaran a retirar las urnas de los lugares de votacion ésto no ocurrió pues el el juez de instrucción de Barcelona que recibió las denuncias desestimó la medida, considerandola desproporcionada, aunque afirmó que se estudiarán los hechos en busca de indicios delictivos. Además, salvo algunos incidentes aislados, como el ataque de ultraderechistas a un colegio en Girona y el intento de sabotaje en un colegio de Barcelona, no se presentaron problemas de orden público en las zonas de votación.

Votar por la democracia.

Los votantes de este “proceso democrático”, como fue denominado por el gobierno catalán, han sido muchos y muy variados, tanto como sus motivos para asisitir a esta cita con la democracia. Cristina, de 17 años, a quien encontramos en una de las mesas de votación del municipio de Castelalr del vallès, vota porque cree que catalunya necesita un cambio y además porque le hace mucha ilusión; Jaume, de 35 y vecino también de este municipio, cree que a pesar de que a su juicio esta votación “no servirá de nada” es un ejercicio democrático muy importante que se tenía que hacer porque es “simplemente ridículo que no nos dejen votar”.

Francisca, a diferencia de Jaume, está convencida que este es el primer paso de un largo camino hacia la independencia y por eso no ha dudado en votar hoy. Afirma, entre risas, que ha votado sí-sí porque en la relación entre España y Catalunya “somos como el novio al que se quiere solo por el dinero y a mi me gusta que me quieran por todo, por cómo soy”.

En Barberà del Vallès, un municipio a 40 kilómetros de Barcelona, encontramos a Teresa, una voluntaria que lleva tres meses haciendo conferencias y trabajando a favor del 9N, que nos comenta que está “muy emocionada con lo que está pasando”. Para ella haber llegado a este punto es un gran triunfo pues la gente ha comprendido que es hora de decidir su futuro y eso se refleja en la cantidad de votantes de hoy.

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David Humberto y Marta

Para David Humberto y Marta, él peruano y ella catalana, una pareja mixta del municipio de Sant Llorenç Savall, algo mas lejos de Barcelona, esta es una cita con la democracia y con su derecho a votar. Él ha votado sí-sí porque cree que España es más que Madrid y una región como Catalunya tiene derecho a pronunciarse sobre como quiere que sea su futuro, además, dice, “Necesitamos un nuevo país que apoye a la gente mas necesitada, en el que todos seamos iguales y donde tengamos mas oportunidades de trabajo”. Marta, por su parte, considera que los catalanes tienen derecho a “ser libres de votar y decidir lo mejor” para ellos y cree que si España ha buscado desesperadamente evitar esta votación es por que “tiene miedo” a sus consecuencias.

¿Un muro que cae o que se levanta?

El gobierno en cabeza de Mariano Rajoy ha dicho que considera “inutil” el “ejercicio antidemocratico” que se está desarrollando hoy en catalunya y no produce efecto alguno.

Hoy los medios españoles y algunos políticos del PP se han hecho eco del 9N desde la comparación con la caida del Muro de Berlin, que se derribó exactamente hace 25 años. Según Esteban González Pons, dirigente del PP, “lo que se puede ver hoy en Cataluña es cómo miles de personas pretenden dar marcha atrás en la historia y construir un muro que separa familias, aisla personas y rompe proyectos vitales”.

Es curioso que hagan esa comparación porque el derribo del muro de Berlín no sólo supuso el derrocamiento de un régimen y la reunificación de Alemania, si no que fue un hecho en el que el pueblo decidió, por sí mismo, qué es lo que anhelaba y lo llevó a cabo pese a todos los obstáculos. La “legalidad vigente” tanto en la RDA como en la RFA no permitía al pueblo alemán derribar el muro, pero de todas formas lo hicieron, porque esa era su voluntad.

En este momento parte de la población catalana está derribando su muro, no erigiéndolo. Los barceloneses convivieron durante muchos siglos con dos fortalezas en su perímetro diseñadas para bombardearla en caso de rebelión. Cierto es que finalmente acabaron derruidas, pero hoy en día siguen existiendo barreras hechas de prejuicios y amenazas que penden, como la espada de Damocles, sobre Catalunya.

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“Comparto lo que dijo Aznar: ‘Antes que los catalanistas logren partir España, se partirá Cataluña'”

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Entrevista a Manuel Cruz, presidente de Federalistes d’Esquerres, que defienden la vía federal para Cataluña. Además es columnista habitual del periódico español El País.

Hoy, a dos días de la celebración del 9N, hemos entrevistado a Manuel Cruz, presidente de la Asociación Federalistes d’Esquerres, una asociación que defiende la articulación de Cataluña con España en forma de federalismo, la llamada “tercera vía”, representada en las preguntas de la consulta por el Sí-No.

Hemos querido que Manuel Cruz nos explique en qué consiste ésa opción, cuál es la postura de su organización frente al 9N y qué cree que puede pasar en Cataluña a partir del lunes.

Primavera catalana: ¿Cómo y por qué nace Federalistes d’Esquerres?

MC: Nuestra asociación nace de forma espontánea, alrededor de la Diada de 2012, cuando personas preocupadas ante la deriva soberanista del gobierno catalán y que compartíamos puntos de vista similares alrededor del tema de la relación entre Cataluña y España, hicimos un documento de intenciones que presentamos a la ciudadanía justo antes de que comenzara la campaña electoral para las elecciones del 25 de noviembre de ese año, esto con el fin de dejar claro que no teníamos ninguna intención electoralista. En ese documento planteamos que ante el escenario político protagonizado por la opción soberanista y de ruptura con España, al frente del cual estaba Artur Mas en cuyo programa nunca había figurado el independentismo, nosotros proponíamos una salida federal, que incluiría una reforma a la constitución tendiente a desarrollar un sistema federal democrático, participativo y respetuoso del autogobierno de las partes y de la plurinacionalidad de España.

Ese documento de intenciones fue firmado por 2600 personas y creemos que nuestra asociación refleja el sentir de muchas personas que no se sienten cómodas ni con el independentismo ni con la forma actual en que el Estado español se relaciona con las autonomías. Nosotros creemos que no existe eso que se llama “el problema catalán”, más bien creemos que existe un problema en España y que Cataluña es el epicentro sísmico de este problema, porque refleja los problemas que tiene España y al mismo tiempo se ha convertido en el punto de partida de la solución a ese problema.

Hay un paralelismo evidente entre lo que pasa en España y lo que pasa en Cataluña. En ambos se repite la corrupción, la decadencia de los grandes partidos, la ineficacia en la administración de los recursos. Es exactamente lo mismo: el mismo barco y la misma lógica. Hay que decir que la comparación no es en contra de España sino a favor porque, por poner un ejemplo, hemos de reconocer que si no fuera por los órganos de investigación estatales la  corrupción en Cataluña no hubiera salido a flote.

PC: Explíquenos en qué consiste la salida federalista que ustedes proponen.

MC: Luego de la redacción de la actual constitución quedaron muchas cosas por definir y esto ha dado lugar a disfunciones importantes en lo que se refiere a las capacidades y competencias de las autonomías en España. Como decía una diputada hace tiempo, en España funcionan tres sistemas: las autonomías estándar, las que tienen competencias cuasi confederales, como el País vasco, y las autonomías con una relación bilateral con el Estado como Cataluña. En este momento Cataluña es una comunidad autónoma que tiene más capacidades que lo que podría tener una confederación en algunos países federados.

En Cataluña el victimismo ha sido muy efectivo desde el punto de vista electoral. Desde hace tiempo cualquier problema interno se centrifuga hacia Madrid, poniéndose a salvo, el gobierno de turno, de la crítica política. Ese modelo victimista ha sido emulado por otras comunidades autónomas logrando que cada vez que Cataluña se queja otras también lo hagan.

Lo que proponemos para evitar este victimismo y su emulación es un acuerdo de lealtad muy claro entre el Estado y las autonomías, que establezca competencias claras e iguales para todas, sin permitir que esas competencias sean objeto de transacción política. Además, proponemos que exista una cámara de representación territorial en donde todas las autonomías tengan sus representantes  y su objetivo no sea negociar beneficios sino garantizar un sistema igualitario para todos.

PC: De acuerdo a lo que usted dice se puede deducir entonces que las demandas del ejecutivo catalán en este momento no son legítimas.

MC: Aquí siempre se ha dicho que “España nos roba” y que Cataluña aporta más impuestos que el resto de España, lo cual es mentira. Aporta un porcentaje importante pero no más que las Islas baleares y Madrid (que aporta el doble que Cataluña).

Consideramos que Cataluña, tal como ocurre en un estado federal, debe ser solidaria con el resto de las comunidades tal como ocurre a nivel interno en los ayuntamientos: los impuestos de las zonas más ricas sirven para desarrollar las zonas más pobres. Lo que no puede ser es que la solidaridad empobrezca a una autonomía, pero eso no está ocurriendo en Cataluña, no nos hemos empobrecido por ayudar a los demás. Lo que nosotros proponemos es que la solidaridad entre autonomías se ejerza luego de haber satisfecho las necesidades propias, es decir, con lo que sobra.

PC: ¿Cómo explicarían ustedes lo que está pasando en Cataluña en este momento?

MC: Estamos en un choque entre dos nacionalismos: el español y el catalán, y es importante destacar que hay un importante sector de la población que no se siente identificado con ninguno de los dos. Estos nacionalismos no tienen nada que ver con lo identitario sino con los intereses de un sector de la política y la economía tanto en España como en Cataluña.

Del Partido Popular, que gobierna a España, podemos decir que practica el egoísmo de partido y no le importa llevar al país a la desestabilización si de eso puede sacar un beneficio. Lo hizo con los gobiernos de Felipe González, con el de Zapatero y ahora lo hace con Cataluña. No olvidemos que tiene mayoría absoluta en el país y si no fuera por el tema catalán se habrían hundido aún más con los casos de corrupción que tienen dentro del partido. Al PP le viene bien la situación en Catalunya si eso le da réditos políticos.

Por otro lado, al bloque soberanista no le interesa que decaiga la excitación colectiva. Lo que han hecho es ir haciendo planteamientos que saben que serán rechazados por el gobierno central para cargar de agravios la situación y su postura se haga más fuerte. Una consulta al pueblo catalán cabe en la constitución pero no como ellos lo han planteado y ha de entenderse que preguntar por la independencia no es una competencia que el Estado pueda delegar en una autonomía, no le corresponde.

Eslóganes como “el derecho a decidir” y “queremos votar” contienen elementos que son profundamente engañosos. Si de verdad se quisiera consultar al pueblo catalán habría que empezar por hablar con el Estado pero el bloque soberanista no lo ha hecho.

Nosotros creemos que no se puede llamar a votar y que luego venga lo que venga. Primero deben existir unas mayorías claras a favor del independentismo, como ocurre en Escocia, para iniciar un proceso de consulta como éste. La democracia deliberativa es así: primero se delibera y luego se vota.

PC: ¿En la línea de su argumentación qué es entonces el 9N?

MC: Hacer una consulta en estas condiciones no se basa en el Estado de derecho y por tanto no tiene ninguna validez. Aunque el resultado de esa votación carezca de todo valor político sienta un precedente muy grave: que una autonomía decida no cumplir las leyes. Aunque Artur Mas dijo que el gobierno central, desde la petición de la primera consulta, “debería haber mirado a otro lado”, está claro que si el gobierno hubiera hecho eso habría prevaricado.

PC: Si esta consulta no tiene validez entonces, a su juicio, ¿no va a pasar nada después del 9N?

MC: Nada, desde las formas sólo será más ruido. La vía de hacer ruido internacional, propuesta por Junqueras (Esquerra Republicana) es inútil, ese no es el camino y la estrategia de Artur Mas no es válida, no sirve de nada. No propone una reforma constitucional, a modo de una ley de claridad canadiense, para dejar claro dónde podría caber esa consulta. Recordemos que en la constitución española no existe una cláusula de intangibilidad, es decir, nada impide modificarla, pero para hacerlo hay que llegar a un acuerdo entre todos los participantes. Los nacionalistas catalanes de eso no quieren oír hablar y solo quieren la independencia.

PC: Estando las cosas como están, con los dos bandos atrincherados en sus posiciones, ¿qué pasará entonces con la relación entre España y Cataluña desde su punto de vista?

MC: Creo que pasarán dos cosas. El Partido Popular no tendrá más remedio que ceder porque sus estrategia de separar al bloque soberanista no están siendo suficientes. Tendrán que unir fuerzas con el PSOE e impulsar una reforma constitucional a la que tienen que invitar a participar a los nacionalistas catalanes.

Por otra parte, el escenario después de las elecciones autonómicas de 2015 es imposible de predecir porque irrumpirán nuevas fuerzas como Podemos, que claramente no son independentistas, y eso puede variar el panorama en Cataluña y en España.

PC: al margen de los juegos políticos en este proceso hay una sociedad civil que se moviliza motu propio, ¿qué va a pasar con sus demandas?

MC: Está fuera de toda duda que hay una sociedad movilizada pero, ¿en qué medida esta movilización ha sido claramente inducida? Hay un importante sector de la sociedad al que no se le deja hablar, es el que en una eventual consulta votaría sí a que Cataluña sea un estado y No a que sea independiente. Tal como están formuladas las preguntas de la consulta hoy el Si-No, que es la opción federal, es, como dice un sociólogo, una autopista hacia el Sí.

PC: ¿es decir que usted no reconoce a la gente que legítimamente quiere independizarse?  

MC: Yo creo que hay un sector del independentismo de la Cataluña profunda que ya vive como si fuera independiente, en un espacio de autoreferenciación, pero hay mucha gente que no se identifica con esa lógica y al no encontrar otras opciones se ha desconectado de lo político.

No tengo ninguna simpatía política por Aznar pero comparto con él lo que dijo hace tiempo: Antes que los catalanistas logren partir España, se partirá Cataluña”

PC: ¿Hay algún punto en que ustedes conecten con el bloque soberanista?

MC: En lo único que conectamos es en que esto necesita una reforma, sin lugar a dudas, y en eso coinciden el bloque soberanista, PSOE e incluso Podemos.

Página web de Federalistes d’Esquerres: http://federalistesdesquerres.org/